I am a Neo-Humanist. If you want to know what that is, go to this link and read the NEO-HUMANIST STATEMENT OF SECULAR PRINCIPLES AND VALUES: PERSONAL, PROGRESSIVE, AND PLANETARY, by Paul Kurtz.
Here is the statement, translated into Spanish, for my Spanish-speaking readers:
DECLARACIÓN NEO-HUMANISTA DE PRINCIPIOS Y VALORES SECULARES: PERSONALES, PROGRESIVOS Y PLANETARIOS
Resumen:
Preámbulo:
Nuestra comunidad planetaria se enfrenta problemas serios que solamente pueden resolverse por acción cooperativa global. Se requiere un nuevo modo de pensar. La humanidad ha de reconstruir valores humanos en luz de conocimientos científicos. Introducimos el término «Neo‑Humanismo» para representar un atrevido nuevo perspectivo.
El Próximo Paso Adelante
Hay varias formas de creencias religiosas y no-religiosas en el mundo. En un extremo de la gradación están las creencias tradicionales religiosas; al otro extremo está «el nuevo ateísmo.» No se presta bastante atención al humanismo como alternativo. Esta Declaración aboga por Neo‑Humanismo no religioso secular.
Dieciséis recomendaciones:
Neo‑Humanistas;
1.desean ser más inclusivos por apelar tanto a los no religiosos como a los religiosos;
2.critican al teísmo;
3.se definan por lo que apoyan, y no por lo que oponen;
4.quisieran usar análisis crítico, evidencia, y razón para evaluar afirmaciónes de certeza en conocimientos;
5.aplican consideraciones semejantes a la ética y a los valores;
6.se comprometen a un juego de valores claves: felicidad, actualización creativa, razón en armonía con emoción, calidad, y excelencia;
7.enfatizan desarrollo moral (en particular para niños), empatía, y responsabilidad;
8.abogan por el derecho a la privacidad;
9.apoyan el modo democrático de emprender a la vida, tolerancia, y justicia;
10.reconocen la importancia de moralidad personal, buena voluntad, y una actitud positiva hacia la vida;
11.aceptan responsabilidad por el bienestar de la sociedad, y para la la garantía de varios derechos, incluyendo los derechos de las mujeres y de las minorías raciales, etnias, y sexuales; apoyan acceso universal a la educación, a la asistencia sanitaria, al empleo remunerador, y a otros beneficios sociales;
12.apoyan una economía verde;
13.abogan por la protección del ambiente, la protección de las demás especies de vida, y por moderación en aumentar a la población humana,;
14.reconocen que es necesario que los Neo-Humanistas se meten activamente en la vida política;
15.toman posiciones progresivas sobre como se debe manejar la economía; y
16.mantienen que la humanidad debe superar al individualismo egocéntrico y al nacionalismo chauvinístico por desarrollar instituciones trasnacionales planetarias para enfrentar problemas globales—tales esfuerzos incluyen fortalecer la Corte Mundial, eventualmente establecer un Parlamento Mundial, y también formar una Agencía Monitoria Planetaria Ambiental que instituiría un juego de normas y estándares para controlar el calentamiento global y la ecología.
Los firmantes de esta Declaración aceptan sus principales ideas y valores, pero quizá no estén de acuerdo con cada provisión. Invitamos a los demás a unirse con nosotros en estas empresas.
PREÁMBULO
Humanismo ha estado transformando el mundo moderno. Introducimos el término «Neo‑Humanismo» para representar una osada nueva manera de enfrentar y resolver problemas comunes. Ideas y valores Neo‑Humanistas expresan confianza renovada en la capacidad de nosotros los seres humanos a resolver los problemas que encontramos y para superar a dificultades fronterizas todavía desconocidas.
Por primera vez en la historia nuestra comunidad planetaria tiene la oportunidad de solucionar en paz y cooperación las controversias que podamos tener. Usamos el término «comunidad» porque se ha surgido una conciencia global y también una cognición general de nuestra mutua interdependencia. La red informática mundial ha hecho posible una comunicación virtualmente instantánea, así que lo que sucede a cualquier persona en dondequiera en el planeta pueda lograr afectar a todo el mundo en todo el planeta.
Mientras la mayoría de decisiones sobre los seres humanos se hacen por ellos mismos en el nivel local o nacional, algunos asuntos podrían trascender estas jurisdicciones. Estos incluyen emergencias como guerras regionales y gruesas violaciones de derechos humanos al igual como desarrollos más estables tal como nuevas ideas en ciencia, ética, y filosofía. De importancia especial actualmente es el hecho de que todos habitamos un ambiente planetario común. En este contexto, actividades en un país pueden pasar fronteras para afectar otros, tales como agotamiento de recursos o la polución del atmósfera o del agua. Se preocupa particularmente el fenómeno del calentamiento global, que afecta a todas las personas en el mundo. Semejantemente, un posible brote de una epidemia o plaga (como influenza porcina, tuberculosis, y paludismo) puede tener consequencias globales. Es vital concertar actividades en distribución de vacunas y en aplicación de una política común para gobernar cuarentenas.
Muchos otros asuntos son de creciente importancia a la comunidad planetaria y pueden necesitar acción cooperativa, como la preservación de especies y ecosistemas únicos, prevención de pesca excesiva en alta mar, administración de recesiones económicas, desarrollo de nuevas tecnologías con sus posibilidades para beneficiar a la humanidad, aminoración y aliviación de pobreza y hambre, reducción de grandes disparidades en riqueza, aprovechando oportunidades para reducir analfabetismo, enfrentando la necesidad de invertir capital o proveer ayuda técnica en áreas rurales y centros urbanos de pobreza, y suministrar sistemas públicas de sanitación y agua potable. De destacante importancia es la necesidad de liberar a la mujer de represivos antiguos sistemas sociales y de las actitudes provenientes de ellos, y a emancipar minorías como los intocables en la India, quienes sufren de prejuicios religiosos y sistemas de casta. Semejantemente los gays y otras minorías sexuales se han de liberar en dondequiera que sufran castigos por sus orientaciones sexuales. La lista de indignidades es de verdad muy larga y una constante campaña de educación y mejora es esencial.
Declaramos que la ciencia y la tecnología se deben usar en servicio a la necesidad de la humanidad. Deberíamos estar preparados para reconstruir valores humanos y para modificar conducta humana en luz de sus descubrimientos. En un mundo de cambio constante, requerimos nuevos modos de pensar para avanzar la sociedad. Nos importa reconsiderar los hábitos y actitudes viejos con fin de lograr que la felicidad y el bienestar están al alcance de cada persona interesada en realizar la buena vida para si misma y para los demás. Por eso, esta Declaración neo‑humanista de principios y valores seculares se ofrece como una contribución constructiva a la comunidad planetaria.
EL PRÓXIMO PASO ADELANTE
Hay varias formas de creencia religiosa en el mundo hoy. Muchas de ellas (pero ciertamente no todas) obstaculizan el progreso humano. Esta Declaración neo-humanista pretende proveer una agenda para los que ven las formas tradicionales de creencia religiosa con escepticismo, y a la vez mantiene la Declaración que hay una necesidad fundamental para unir todas las personas de diversas posiciones al respecto de creencia o no creencia para proporcionarles una manera positiva de percibir la vida y así beneficiar a la población planetaria.
Los que creen incluyen los de las religiones principales (cristianismo, islamismo, judaísmo, hinduismo, confucianismo, taoísmo, shinto, y algunas formas de budismo, etc.) y también las muchas denominaciones dentro de cada una de éllas. Se estima que hay más que 4200 religiones o agrupaciones de fe que se diferencian en sus muchas variedades. Hay extremistas dogmáticos convencidos que ellos tienen la única verdad y hay hasta religiosos liberales receptivos a nuevas ideas y discusión. Donde creencias son muy profundas, arraigadas en fe y tradición, la reconciliación de diferencias podría ser difícil. Históricamente, los creedores han intentado suprimir disensión y han perseguido a herejes. Conflictos entre protestantes y católicos, suníes y chiíes, hindúes y musulmanes, continuyendo hasta hoy en día, han estallado a veces en violencia.
Al otro extremo del espectro de creecia o falta de creencia están los ateos, históricamente una pequeña minoría, enfocados en la falta de evidencia científica para sustentar creencia en Dios, y enfocados también en el daño frecuentamente hecho en nombre de la religión. Los «nuevos ateos» han sido muy vocales, insistiendo que el público no ha sido suficientemente expuesto al caso contra Dios y sus siervos. Estamos de acuerdo que la falta de crítica suele ser la norma en vez de la excepción. Llamamos la atención al hecho de que la comunidad de personas que no son de acuerdo con religión incluye no solamente a los ateos sino también a humanistas seculares y a religiosos, agnósticos, escépticos, y hasta un número significante de personas religiosamente afiliadas. Estas últimas quizá sean miembros solamente nominales de sus congregaciones y asisitan infrequentemente a la iglesia, templo, o mezquita, y cuando vayan primariamente es por razones sociales o por lealtad étnica a la fe de sus antecesores, sin embargo no aceptan al credo tradicional. Identidades étnicas son difíciles de superar, y a veces perduran durante muchas generaciones después de que la creencia en un cuerpo de doctrina ha decaído. Aunque tales individuos podrían ser escepticos sobre el credo, pueden creer a la vez que sin religión el orden moral sufriría un colapso.
Identidad religiosa se inculca en los niños desde muy temprano en la vida, tanto así que se puede definir a la persona adulta; por eso es difícil decir que uno ya no es un católico romano irlandés, o un judío, o un cristiano ortodoxo griego—aunque la persona haya rechazado la religión por sí y ya no cree en los preceptos básicos de la religión. La religión no es solamente un sistema de creencias, la religión conlleva un modo de vivir, y obligaciones a tradiciones culturales, ritos, y práctica moral institucional.
Tal vez el caso más fuerte contra las religiones hoy día es que tantas veces ellas ni entran en la solución de los problemas enfrentados por individuos o sociedades. Por razón de que las religiones principales se arraigan en culturas antiguas premodernas nomádicas o agrícolas, estás religiones ya no aplican a la civilización planetaria urbana industrial tecnológica que ha surgido en nuestro tiempo.
Nos parece que no se ha prestado bastante atención al Humanismo como alternativo a la religión. El Humanismo, que empezó durante el renacimiento y ahora en nuestra era moderna llega a dar su fructificación, nos brinda un juego de principios y valores. El Humanismo demarcó un cambio en el enfoque humano desde la preocupación medieval con el orden divino y la salvación a un énfasis en lo que es esta vida actual, de aquí y de ahora, y enfatiza una búsqueda por significado y valor personal, y por una buena vida y justicia social en democracias y economias modernas.
Los humanistas hoy en día no siempre están de acuerdo sobre el uso correcto de la palabra «humanista.» Algunos humanistas han intentado agregarle el término «religioso» al humanismo, usandolo en sentido metafórico. Entre estos así autodescritos humanistas religiosos, podemos encontrar personas identificadas como liberales protestantes, universalistas unitarias, judíos seculares, católicos que ya no van a la iglesia, musulmanes que no van a la mezquita, e hindúes que han cesado de observar sus tradiciones, más aún algunas personas que quisieran separar la calidad «religiosa» de la experiencia que obtienen gracias a la religión organizada. Aunque son humanistas naturalistas en vez de sobrenaturalistas y no creen en un Dios trascendente, quisieran alentar una nueva identidad humanista cultural basada en ideales éticos que son humanísticos.
HUMANISMO SECULAR
Al otro lado en este debate están los humanistas seculares quienes son completamente no religiosos y naturalísticos. No se consideran en ningún aspecto religiosos; ellos piensan que el término «religioso» ofusca, pues en esto difieren con humanistas religiosas. Encuentran sus inspiraciones primariamente de fuentes modernas: principalmente de la ciencia, pero también de filosofía, ética, literatura secular, y de los artes. Además, muchos hasta quisieran unirse a comunidades y centros humanista seculares para compartir lazos humanos de amistad y familia. El término «Neo-Humanista» es lo cual mejor describe esta nueva postura, una postura que pretende ser más extravertida y más receptiva a cooperarse con una extendida red de personas.
¿Cuáles, entonces, son las características del Neo‑Humanismo, conforme con lo expuesto en en esta Declaración?
Primero, Neo‑Humanistas pretenden ser más inclusivos. Cooperarán con gente religiosa y no religiosa para resolver problemas comúnes. Neo‑Humanistas reconocen que generaciones de seres humanos sin contar han sido religiosas, y que muchas veces es preciso trabajar juntos con gente religiosa para resolver problemas sociopolíticos que enfrentamos en común. Empero, los Neo‑Humanistas mismos no son religiosos, ciertamente no los son en el sentido de que aceptan literalmente un credo. Tampoco adhieren a ninguna denominación religiosa, con excepción de que pertenezcan nominalmente. Miran hacia la ciencia y la razón para encontrar soluciones a problemas humanos, y quisieran usar la experiencia humana para comprobar afirmaciones de conocimiento o afirmaciones de principios ideológicos morales. A la vez, los Neo‑Humanistas no son antirreligiosos por sí, aunque podrián criticar afirmacones religiosas, especialmente las cuales son dogmáticas o fundamentalistas o que vulneran las libertades de los demás. Neo‑Humanistas entienden que ni emoción, intuición, autoridad, costumbre, ni subjetividad por sí solas pueden sustituirse por indagación racional.
CIENCIA Y ESCEPTICISMO
Segundo, Neo-Humanistas ven al teísmo tradicional con escepticismo. Podrían ser agnósticos, escépticos, ateos, o aun miembros descreídos de una religión tradicional. Piensan que los conceptos tradicionales de Dios son contradictorios y sin comprobación. No creen que la Biblia, el Corán, el Libro de Mormón ni la Bhagavad Gita son revelaciones divinas, ni tienen fuentes especiales espirituales. Ven con escepticismo a los antiguos credos en luz de la ciencia moderna y en luz de criticismos filosóficos, y apoyan la examinación escolar de los así llamados textos sagrados. Critican los morales absolutos derivados de estos textos, viendolos como espresiones de civilizaciones premodernas. Sin embargo reconocen que algunos de sus preceptos morales podrían ser justificados, y en cualquier caso merecen aprecio si deseamos entender sus legados culturales. Consideran que el enfoque de la religión tradicional en la salvación debilita los intentos de mejorar la vida de ahora y aquí. Defienden con firmeza la separación de la religión y el estado, y opinan que la libertad de conciencia y el derecho de disentir son de importancia vital. Deploran la subordinación de la mujer a los hombres, la represión de la sexualidad, la defensa de la teocracia, y la denegación de los derechos humanos—perjuicios que muchas veces se imponen en nombre de la religión.
Neo-Humanistas, empero, están al tanto de los peligros de un atéismo demasiado ferviente como lo que surgió en la China de Mao o en la Unión Soviética estalinista donde ateos totalitarios respondieron a la conservadora iglesia ortodoxa en la Rusia por cerrar iglesias, synagogas, y mezquitas y por persequir curas, predicadores, e imanes. Neo‑Humanistas creen en la libertad de conciencia, el derecho a practicar la religión o no practicarla, y aborrecen la represión de todos tipos, si ocurre a manos de ateos en el nombre del estado o por inquisidores teológicos en nombre de la Biblia o del Corán.
Tercero, Neo‑Humanistas se definan por lo que apoyan, y no por lo que oponen. Pretenden ser afirmativos. Aunque son capaces y dispuestos de examinar críticamente aseveraciones religiosas cuestionables, más se enfocan los Neo‑Humanistas en ser constructivos, y no en desacreditar negativamente. Ven con entusiasmo las posibilidades positivas, y no se animan por criticismos negativos.
Cuarto, los Neo‑Humanistas usan análisis crítico para corroborar aserciones de conocimiento por referirse a la evidencia y a la razón. Una aseveración de certeza en conocimiento se confirma mejor por usar los métodos de la ciencia donde el hipótesis se sujeta a comprobación objetiva. En áreas donde la averiguación científica no se ha aplicado rigorosamente, los mejores métodos se tendrián que emplear para corroborar creencias, y así rendir resultados confiables. Por eso, cuando se exponen las afirmaciones de certeza a la luz de investigación, muchas veces se han de modificar, y nunguna creencia debe escapar de reexaminación. Una mente reflexiva es esencial para evaluar las creencias de la gente.
VALORES HUMANOS
Quinto, los Neo-Humanistas aplican la evaluación crítica también a los principios de la ética y a los valores. Estos se desarrollan por experiencia humana, y se pueden examinar críticamente. Se juzgan mejor por examinar sus consequencias en la práctica. No deniegan que hay sabiduría ética que se ha desarrollado durante la historia humana por las civilizaciones, pero las recetas morales viejas pueden necesitar validación de nuevo, y a veces prescripciones morales nuevas se deben de adoptar.
Sexto, los Neo-Humanistas se comprometen a ciertos principios éticos claves y a valores que son vitales en las vidas de los seres humanos. Estos no provienen deducidos de preceptos absolutos téologicos, sino se evolucionan en luz de la pesquisa moderna. Entre ellos se incluyen:
Un valor clave es lograr una vida de felicidad y autorrealización para cada persona. Esto es un criterio fundamental de ética humanistica.
Esto no es decir que «cualquier cosa vale.» Individuos deben buscar la más completa realización de sus intereses y capacidades mientras tomando en cuenta los intereses de los demás.
Al final de analisar, sin embargo, hay que ver que es la persona misma quien sabe mejor como ella misma va a enfrentar la vida, aunque hayan criterios que resuenan con personas humanistas, incluyendo los siguientes:
El desarrollo creativo de los intereses de una persona se deben balancear con sus preexistentes talentos y valores.
La vida racional en armonía con las emociones es el origen mas confiable de satisfacción. Esto significa que una persona debe existir conociendo a través de las facultades intelectuales a la realidad externa, y a la vez analizando sus necesidades y quereres personales, si la persona va a gozar de la buena vida.
Una persona debe intentar lograr los más altos estándares y cualidades de excelencia que se pueda.
Séptimo, los Neo‑Humanistas reconocen que ningún individuo puede vivir aislado de los demás seres humanos, y por eso debe compartir valores con otros miembros de la comunidad.
Por esta razón, es evidente que la compasión es un ingrediente esencial de la vida completa. Compasión implica capacidad de amar a otros y también ser capaz de recibir el amor de ellos.
Se abarca algún modo de encontrar realización y compatibilidad sexual, y la voluntad y carácter necesaria para superar a la represión, dada la diversidad en propensión sexual. Las necesidades de las mujeres se tendrián que considerar iguales en importancia como las de los hombres, y la sociedad debe tolerar modos de expresión de sexualidad o de amor entre personas del mismo sexo.
También quiere decir que la sociedad debe cultivar desarrollo moral en adultos y en niños.
Ningún ser humano se completa hasta que se alcanze entender con empatía las necesidades de otras personas, y hasta que se comparta una genuina preocupación altruística por el bienestar de los demás.
Tales sentidos se generan al principio desde adentro de la familia, donde los niños se hacen sentir amados y queridos.
A través del tiempo los niños se les hace falta desarrollar un sentido de responsabilidad por su propio bienestar, y también para el bienestar de sus projimos adentro de la familia, extendiendo depués a sus amigos y colegas, y entonces hasta todas las personas de la comunidad, y finalmente a todos los seres humanos.
Octavo, los Neo‑Humanistas abogan por el derecho a la privacidad como un principio clave en una sociedad democática. Individuos deben tener el derecho de hacer sus propias decisiones y de realizar sus propios valores, mientras no menoscaben los derechos de los demás.
Noveno, los Neo‑Humanistas apoyan el modo democático de vivir, y lo defienden contra todos enemigos, domésticos o foráneos. Las virtudes cívicas de la democracia, ahora bien establecidas, se desarrolaron durante largos siglos; proveen principios de tolerancia, justicia, negociación de diferencias, y predisposición de comprometerse por buena voluntad.
MORALIDAD PERSONAL/BUENA VOLUNTAD
Décimo, los Neo-Humanistas reconocen la importancia fundamental de buen carácter en la vida personal y reconocen el efecto que puede tener una sola persona en toda la sociedad. Históricamente, muchos agnósticos, secularistas, ateos, y gente no creyente han preferido soslayar el tema de la moralidad personal; no les gustaba el lenguaje del pecado, ni tampoco las reclamaciones a represión por la gente juzgadora que se entromete en los asuntos privados de los demás. Preferián tratar de cuestiones de reforma social. Resulta claro que esa táctica fue equivocada, y que no es inteligente evitar la cuestión del buen carácter e integridad moral de los individuos de quienes se compone la sociedad. Hay que desarrollar individuos de percepción avanzada que han logrado un nivel de maturidad ética y virtud moral.
Por consiguiente, la educación moral de niños y jovenes es de interés especial a la sociedad y a los padres. También se aplica esta consideración a personas más avanzadas de edad; a adultos que puedan ser ya casados, empleados y trabajando con otros, o de otras muchas maneras participando con los demás miembros de la sociedad. Así convendría que hubiesen algunas guías morales instructivas—no aplicadas por fuerza de ley, dado que no está nadie haciendo ningún daño o mal a nadie—guías morales usados como parámetros para evaluar comportamiento. Actualmente existe un ancho consenso compartido por miembros de la comunidad sobre lo que constan estos parametros. Es un concenso que existe a pesar de creencias religiosas o la falta de ellas, es decir que es un consenso ni religioso ni tampoco no religioso.
Quisieramos subrayar que ser secularista no garantiza virtud, y que muchos actos de maldad se han cometido tanto por personas no religiosas como por personas religiosas—la maldad existe a pesar de si uno es religioso o no. La relevancia de la manera humanista de entender acciones y hechos se puede evaluar por analisar si ese modo humanista de pensar provee un sentido de significado personal y un propósito moral para el individuo.
Por desgracia la gente es, a veces, vil, poca comprensiva, e insensible a las condiciones y necesidades de otros. Se ha dejado llevar por odio, celos, codicia o lujuria—y no importa si la gente es religiosa o no religiosa. A menudo, el deseo por el poder induce corrupción.
Sostenemos que la buena voluntad hacia los demás es un precepto moral básico que expresa una actitud positiva hacia la vida. ¿Comó se entiende en la práctica? Una persona de buena voluntad es amable, honesta, sensible y consciente, servicial, caritativa, generosa, comprensiva, magnánima, justa e imparcial, y responsable. Son las decencias morales comunes esenciales para una sociedad pacífica y justa.
La personalidad autoritaria, al contrario, muchas veces es avariciosa, suspicaz, hambrienta por obtener poder, prejuzgada, astuta, cruel, despiadada, mezquina, vil de espíritu, egoísta, degradante, llena de resentimiento, rígida, o vindicativa.
La persona de buena voluntad ha de combinar la razón con la compasión, y una mente reflexiva con un corazón humanitario. Así se ve que el Neo‑Humanismo tiene una lista clara de deseadas y comendables características de personalidad por las cuales se puede evaluar la conducta de otros: son valores normativos y fundamentos corroborados en varias civilizaciones por su propia autenticidad. Quienes violan los principios de comportamiento decente se pueden juzgar por las consequencias de su conducta.
Undécimo, los Neo‑Humanistas aceptan responsabilidad por el bienestar de las sociedades donde viven. Neo‑Humanistas apoyan el principio de adhesión al régimen de ley, pero también la aplicación de los principios de igualdad ante la ley, y de justicia social.
Incluye trato igual para todas la personas de la sociedad, sin hacer distinción por su condición social—no importa su clase, su etnia, o su sexo, ni tampoco importa su origen nacional, racial, o religioso. Los Neo‑Humanistas apoyan Humanismo Progresivo; significa que se obliga a la sociedad garantizar, tanto como pueda, igualdad de oportunidad a todas las personas. Las garantias incluyen el derecho a la educación, el derecho a la asistencia medica universal, y el derecho a una vivienda digna, lo cual es decir, un empleo digno y adecuademente remunerado para poder vivir una vida cuyas necesidades básicas se satisfacen.
Los Neo‑Humanistas generalmente apoyan una economía del mercado como el modo más productivo para lograr y aumentar la riqueza económica de las sociedades; una enonomía que optimiza talento empresarial con una distribución justa de beneficios económicos.
Apoyan un sistema justo de impuestos, con una preocupación para el bienestar de los que, por alguna incapacidad, no pueden ganarse la vida. Incluye un interés social en apoyar gente minusválida o incapacitada, y un sistema justo de apoyo económico para una vejez digna.
Los Neo-Humanistas abstienen de esquemas utópicos. Al comprometerse a los principios de Humanismo Progresivo, hacen un compromiso al realismo; reconocen que el progreso es, a menudo, lento y penoso, logrado parte por parte tras el tiempo. No obstante, se han comprometido a la manera «melioristica» de emprender cambios y creen que por valiente acción persistente e inteligente es posible crear un mundo mejor (por melioristica se quiere decir una creencia que el mundo tiene tendencia a mejorarse y que los humanos pueden ayudar en su mejora). De acuerdo con todo eso, estamos comprometidos a las nobles metas arriba descritas.
HUMANISMO PLANETARIO
Duodécimo, los Neo‑Humanistas apoyan una economía verde dondequiera sea posible. Una preocupación cada vez mayor hoy en día es la degradación y polución ambiental. En la búsqueda para nuevas fuentes de energía limpia, cada persona se debe considerar como guardián de la naturaleza y, cuando sea posible, debe ayudar en limitar la pesca excesiva de los mares, debe frenar o imposibilitar la extinción de las otras especies de vida, y debe impedir la polución de la atmósfera. El planeta Tierra se debe respetar como nuestro domicilio común; cada persona tiene obligación de preservar el ambiente, por lo menos en su propio entorno. La insensible destrucción de los bosques pluviales y la acidificación de los estuarios de nuestros ríos deben procupar a cada persona del planeta. Los Neo‑Humanistas aconsejan que los seres humanos han de cultivar cariño por este planeta azul y verde—nuestra Madre Tierra, la Pachamama—y han de dedicarse a renovarla.
Entre las virtudes más altas que podemos cultivar es la reverencia para la naturaleza, y la apreciación de la copiosa riqueza que brinda ella a los seres humanos y a las otras especies.
Ya no es el derecho de ninguno ni de nadie de despojar las riquezas de la naturaleza y de desnudar sus recursos.
Tenemos una obligación a las futuras generaciones aún no nacidas, y tenemos una responsabilidad moral de emprender el ecohumanismo; hemos de cuidar y amar nuestro planeta y toda la vida en él.
Decimotercero, los Neo-Humanistas reconocen la necesidad urgente de alguna forma de contención de la aumentación de la población. Esto incluye garantizar a la mujer el derecho a la autonomía en el embarazo.
Deploramos la oposición basada en doctrina teológica por parte de algunas poderosas instituciones religiosas a políticas diseñadas para limitar el crecimiento de la población. Se estima que habián 200 millones de humanos en el planeta en el año uno; 310 millones en el año 1000; 1,6 millardos en 1900; 2,5 millardos en 1950, y más que 6 millardos en el año 2000. Si sigue la pauta de crecimiento de población, se predice que habrán 7,5 millardos de personas en 2020 y más que 9 millardos en el año 2050. Por eso existe un imperativo urgente de reducir la trayectoria en crecimiento de población. Conque se ha mejorado tanto la ciencia médica, salud pública, y sanitación, afortunadamente se ha aumentado la largura promedia de una vida humana, pero por eso la población se ha aumentado mucho. En el pasado, los humanistas siempre han sido en la vanguardia de los que abogaron por políticas racionales de control del crecimiento de población. Esas políticas se han rechazado por fuerzas reaccionarias religiosas que oponen la contracepción voluntaria y el aborto. Es problemático decir que la Revolución Verde continuará brindando cosechas abundantes. No hay garantias contra la devastación de la sequía. Se piensa, entonces, que el desenfrenado crecimiento de la población es un problema alarmante que nececita la aplicada atención de toda la humanidad.
El porcentage de la poblacion ya entrada en la vejez en muchas sociedades se está aumentando. Personas de la tercera edad ya son una en cada diez en países desarrollados. Se supone que esta cifra se aumentará a dos personas en cada nueve en 2050. Es incierto si la población de trabajadores podrá sostener la población de jubilados; el problema se hará crítico en el futuro. Entendiendo todo esto, se ve que hemos de constantemente revisar política pública en luz de nuevas condiciones sociales. Claro está que principios económicos morales son cruciales en guiar políticas públicas, dadas las constantemente cambiadas realidades económicas.
ACCIÓN POLITICA
Decimocuarto, los Neo-Humanistas entienden la necesidad de participar activamente en la política. Aunque organizaciones humanistas generalmente no han salido en apoyo de candidatos ni de partidos, un argumento persuasivo se puede hacer que se deben organizar políticamente. Como es verdad que la Coalición de Cristianos, la Iglesia Católica, y musulmanes, hindúes y otras religiones se organizan políticamente en sociedades democráticas, ¿por qué los humanistas seculares no? Sabemos que muchos humanistas son activos políticamente como individuales en organizaciones políticas; sin embargo, hasta ahora no se han organizado colectivamente en política de las bases para enfrentar los desafíos de la Derecha Religiosa y grupos políticamente organizados, y no se han organizado para avanzar las opiniónes sociales humanistas.
Una razón porque no han tomado posiciones políticas las organizaciones humanistas es por su estado como entidades no lucrativas en muchos países donde se han organizado; a veces hay leyes que prohiben la participación de las entidades no lucrativas en la política. No impide que los humanistas organizan independientemente, o que se juntan con grupos ya existentes para ejercer presión política. También podrián entrar en coaliciones con otros grupos en la sociedad con quienes están de acuerdo. Podrían pedir otro estado legal ante el gobierno para una nueva organización que se permitiría entrar en la política, aunque así implica que la nueva organización pague impuestos.
Otra razón porque se han abstenido de tomar posiciones politícas es porque ha existido una tendencia a definir humanismo secular solamente por su oposición a la religión, y muchos humanistas seculares han pensando que mientras fuera una persona atéa o agnóstica, compartían un principio básico. Por eso muchos libertarianos derechistas fueron atraidos a la posición anti-religiosa de los humanistas seculares, aunque rechazaban su agenda económica como demasiado liberal e «izquierdista.»
Sometemos que los términos «izquierdista» y «derechista» son reliquias de la historia y carecen de relevancia en la actualidad. Muy pocos oponen el papel de la Reserva Federal en los Estados Unidos de América o al papel de semejantes cuerpos gubernamentales en otros países en iniciar programas de estímulos económicos para arrancar economias en paro o para rescatar instituciones financieras de la quiebra. Tampoco hay oposición en apoyar un presupuesto amplio para la defensa, la búsqueda científica, los programas espaciales, o los institutos de salud o educación. Símbolos ideológicos pueden generar mucha polémica, pero hacen poco en resolver problemas concretos enfrentados actualmente por naciones.
Uno podría sostener que la ética de humanismo es nomás un juego de generalizaciones abstractas hasta que tenga una aplicación sólida a los problemas sociales. Vincular la ética del Neo-Humanismo a la resolución de concretos problemas sociales actuales muy posiblemente atraerá al humanismo una porción significante de personas no afiliadas y descontentas en nuestra sociedad. Por presentar un modo humanistica de ver las cosas que se les hace sentido, puede nuestra ética interesar a personas buscando una nueva manera de involucrarse en la resolución de los problemas de la sociedad. Es cierto que podemos analisar acciones económicas en luz de valores humanistas, y esto sí tiene implicaciones políticas. Uno de los propósitos del humanismo es evaluar organizaciones políticas y sociales por su habilidad de mejorar la vida humana. De acuerdo con eso, organizaciones Neo-Humanistas se tienen que preparar para acción política.
Decimoquinto, los Neo-Humanistas han de tomar posiciones progresivas en asuntos económicos. Ofrecemos las siguientes guías morales:
El gran énfasis en precio y lucratividad en el pasado como criterios de primacía en cuestiones de meríto causo un enfoque por muchos en «valor en efectivo». Muchos son propensos de ver en personas de riqueza exemplos de personas del más alto valor social. Esta manera de ver ignora científicos, ganadores del premio Nobel, profesores, lideres políticos, artistas, poetas, miembros dedicados de las profesiones proveedores de ayuda, y también ignora el hecho de que muchas actividades sociales de gran valor se hacen por entidades no lucrativas y que gobierno mismo tiene un papel muy importante en la sociedad.
Hay varios principios de ética que obligan limites en el mercado libre como árbitro principal de utilidad social. Uno de estos principios se expresó por Immanuel Kant en su segundo imperativo categórico. Dijo «obra de tal modo que trates a la humanidad, tanto en tu persona como en la de los demás, siempre como fin, nunca simplemente como medio.» Esto, según Kant, se basa en la razón, y presenta limites esenciales a ciertas formas de conducta económica.
Hay otros imperativos que limitan los mercados libres desencadenados. Aquí referimos a una lista creciente de derechos humanos que se han desarrollado en sociedades democáticas. Por ejemplo, afirmamos nuestro respeto para el derecho a la vida, la libertad, y la búsqueda de la felicidad, sí, pero sin ninguna descriminación arraigada en género, orientación sexual, raza, etnia, o credo; más, afirmamos el derecho a la educación para cada niño, y los otros derechos ya enumerados arriba.
Progresivas políticas en impuestos son esenciales en una sociedad justa. Estas políticas se han adoptado por prácticamente cada sociedad democrática para proveer un campo de juego nivelado y así dar igualdad de oportunidad a todos los individuos. Aún más, hay muchas necesidades sociales que no podría el sector privado proveer sin la ayuda del sector público: la defensa común, carreteras y vías fluviales, sanitación pública, ciencia avanzada, y educación, por mencionar solamente algunas pocas.
Diferencia extrema en ingresos y riqueza es una característica de una sociedad injusta, y un régimen fiscal progresivo es el modo más justo de evitar esta disparidad.
Un humanista progresivo sabe de las contribuciones amplias de los mercados libres a la prosperidad de naciones. Pero los principios de justicia social también han de formar parte de nuestra preocupación, y los frutos de una sociedad libre se tendrían que estar al alcance de tantos miembros de la sociedad como sea posible. Aunque el Producto Nacional Bruto es un criterio importante de progreso económico, es importante entender que tendríamos también que elevar la cualidad de vida para las personas en la nación. Hemos de dar ánimo a la gente en su búsqueda de conseguir vidas de satisfacción, excelencia, y dignidad; hemos de persuadir a la gente que desarollen su valores estéticas, intelectuales, y morales, y así lograr una mejora en la cualidad de su vida.
INSTITUCIÓNES TRASNACIONALES NUEVAS
Decimosexto, Neo‑Humanistas reconocen que la humanidad ha de superar al individualismo egocéntrico y a la perspectiva de nacionalismo chauvinístico. La comunidad planetaria tiene que desarrollar nuevas instituciones trasnacionales. La nueva realidad del siglo vigésimo primero es la clara verdad que nadie en el planeta se puede vivir aislado de los demás, y que cada parte del planeta ahora es interdependiente. Aplica igualmente a las naciones estado, las cuales son jurisdicciones arbitrarias basadas en eventos históricos contingentes. El fracaso de la conferencia de las 192 naciones en Copenhague en diciembre 2009, en cual no pudieron llegar a un acuerdo para establecer puntos de temperatura limites en cuanto a calentamiento global, señala la necesidad urgente de establecer nuevas instituciones trasnacionales.
Existe las necesidad para una nueva agencia trasnacional para monitorizar los ya aceptados estándares ambientales, decidir cuando han sucedido violaciones de los estándares, censurar naciones que cometen violaciones, y enforzar regulaciones por imponer sanciones.
El reto para la humanidad es reconocer el principio fundamental de ética de la civilización planetaria—que cada persona del planeta es igual en dignidad y valor a cada otra persona, y esto trasciende los limites nacionales, étnicos, religiosos, lingüísticos , y fronterizos.
Reiteramos la obligación ética de todos los miembros de la comunidad planetaria de trascender las fronteras políticas arbitrarias del pasado para ayudar en la creación de nuevas instituciones trasnacionales que gobernarán democráticamente y que respetarán y defenderán los derechos humanos.
Para resolver conflictos globales, se requiren nuevas instituciones trasnacionales para mantener la paz y seguridad de los ciudadanos del mundo y proteger contra la violencia y la fuerza. Eventualmente la humanidad requerirá una adecuada fuerza multinacional subordinada a la establecida autoridad mundial para mantener paz y seguridad.
Las instituciones trasnacionales tendrán que adoptar un cuerpo de leyes de aplicación mundial, una legislatura para promulgar y revisar estas leyes, una corte mundial para interpretarlas, y un cuerpo ejecutivo elegido para aplicarlas.
Estas instituciones alentarán gobiernos descentralizados locales y regionales. Promoverán el auge de sociedades multiseculares en las cuales el individuo se animará por parte de las instituciones trasnacionales a participar en los procesos democráticos de gobernanza con fin de maximizar elección voluntaria por la gente. Las tradiciones culturales de las diversas áreas serán respetadas, aunque una apreciación se animará para los valores éticos compartidos por todos los pueblos.
Instituciones trasnacionales enfrentarán cuestiones que cruzan jurisdicciones. Alentarán comercio mundial y trabajarán con los gobiernos del mundo para llevar al máximo el empleo, la educación y la asistencia sanitaria para todas las poblaciones del mundo.
Intentarán manejar amenazas ambientales como el calentamiento global, la polución del atmósfera y los aguas, y intentarán proteger a las especies peligradas por extinción.
Se esforzarán para librar al mundo de la enfermedad y el hambre, y trabajarán para eliminar disparidades en ingresos y riqueza.
Alentarán el enriquecimiento cultural y la apreciación de la ciencia y el arte.
Facilitarán el crecimiento y la disponibilidad de la educación universal para todos sin discriminación de ningún tipo contra a nadie. Defenderán los derechos de todos los niños y niñas: Cada niño y cada niña requiere nutrición adequada y albergue; cada niño y cada niña tiene derecho a conocer los artes y las ciencias, y a estar familiarizados con la historia de las diversas culturas del mundo.
Las instituciones trasnacionales alentarán medios abiertos, y el intercambio libre de ideas y valores. Intentarán enriquecer la experiencia humana por alentar el turismo personal y el recreo, y por asegurar que la gente tenga suficiente tiempo libre para gozar de tales actividades.
Los propósitos de estas instituciones trasnacionales son de extender valores humanísticos y de posibilitar una buena vida para todos los miembros de la familia humana. Poseemos la tecnología científica necesaria para hacer realidad estos propósitos. Por primera vez en la historia humana, podemos brincar las barreras nacionales, etnias, raciales, religiosas y culturales. La ética del humanismo planetario clarifica que cada persona del planeta es preciosa y que hemos de desarrollar relaciones a base de empatía y de comprensión. Hemos de extender la buena voluntad mundialmente entre todos los seres humanos.
Si la humanidad es de lograr exito en este proyecto, tendrá que enfrentar el reto con la confianza de que al fin y al cabo, después de tanto tiempo, podemos conseguir las bendiciones de libertad, paz, prosperidad, armonía, y felicidad creativa para todos los seres humanos—no para solamente una agrupación nacional, racial, religiosa, o etnica, sino para todo el mundo. Que idea más noble apoyar y adelantar: que hagamos realidad la felicidad de toda la humanidad y de cada persona en la comunidad planetaria.
Estos son los principios vitales y los valores claves que un humanismo secular, personal, progresivo, y planetario propone para la humanidad. Este documento es una Declaración neo‑humanista para nuestro tiempo.
En el pasado las grandes batallas para conseguir emancipación, libertad, e igualdad se peleaban a escala de estados nación. Hoy en día la campaña para derechos iguales y para una mejora en la vida no tiene frontera. Es una meta común para toda la población del mundo, una meta digna de nuestras más altas aspiraciones. Dada la evolución de los medios electrónicos y la red informática mundial, la gente puede comunicar a pesar de fronteras y barreras. Hoy todos somos ciudadanos de una aldea planetaria, donde nuevas ideas y valores pueden difundirse instantáneamente. Si nos empeñamos, podemos lograr que nuestros gloriosos ideales se hagan realidad. Debemos trabajar juntos para realizar el sueño antiguo de solidaridad humana. Sabemos que compartimos un solo domicilio, el planeta Tierra, y que todas las civilizaciones tienen una responsabilidad común de resolver sus diferencias y de hacer realidad el ideal de una comunidad verdaderamente planetaria.
Nosotros que firmamos esta Declaración neo-humanista aceptamos sus principales ideas y valores. Quizá no estémos de acuerdo con cada provisión. Sometemos que el mundo necesita un diálogo constructivo y continuo que enfatiza nuestros valores compartidos. Invitamos a personas que representan diversas puntos de vista a unirse con nosotros en nuestra lucha continua por desarrollar un mundo mejor en la nueva civilización planetaria que ahora está emergiendo.
—Paul Kurtz redactó esta declaración.—
FIRMANTES
La Declaración neo-humanista de principios y valores seculares: personales, progresivos y planetarios se firmó por los siguientes individuos (las instituciones se citan aquí solamente por identificación).
Estados Unidos de América:
Norm Allen, executive director, African Americans for Humanism
Philip Appleman, poet and Distinguished Professor Emeritus, Indiana University
Louis Appignani, entrepreneur and philanthropist
Dr. Khoren Arisian, Senior Leader Emeritus, New York Society for Ethical Culture
Joe Barnhart, Professor Emeritus of Philosophy and Religion Studies, University of North Texas
Gwen Brewer, professor emeritus, California State University, Northridge
Margaret Brown, Ph.D., social scientist
Robert D. Carl, CEO and Chairman, Health Images, Inc.
Carleton Coon, former diplomat and ambassador
Elizabeth Daerr, Environmental Business Owner
Edd Doerr, president of Americans for Religious Liberty and past president
of the American Humanist Association
Ann Druyan, writer/producer, CEO Cosmos Studios
Edward L. Ericson, former Senior Leader, New York Society for Ethical Culture, past president, American Ethical Union
Valerie Fehrenback, Ph.D., clinical psychologist
Owen Flanagan, James B Duke professor of philosophy, Duke University
Stanley Friedland, Ph.D., educator and author
Hugh Giblin, activist and author
Rebecca Newberger Goldstein, philosopher and novelist, Harvard University
Professor Sheldon F. Gottlieb, biologist/physiologist, University of South Alabama
D.J.Grothe, President, James Randi Educational Foundation
Adolf Grünbaum, Andrew Mellon Professor of Philosophy of Science, University of Pittsburgh
Thomas Harrison, retired bank officer
Larry A. Hickman, Director, Center for Dewey Studies, Professor of
Philosophy, Southern Illinois University, Carbondale
R. Joseph Hoffmann, professor of religion, Goddard College
Samuel Ilangovan MD, Director, Periyar International USA
Stuart D. Jordan, Ph.D., NASA, Goddard Space Flight Center
Philip Kitcher, John Dewey Professor of Philosophy, Columbia University
William Knaus, Ph.D., psychologist, Albert Ellis Institute
Dr. David Koepsell, attorney, philosopher - Delft, The Netherlands
Jonathan Kurtz, President, Prometheus Books
Paul Kurtz, professor emeritus of philosophy, State University of New York at Buffalo
Gerald A. Larue, professor emeritus, University of Southern California
Colin McGinn, professor of philosophy and Cooper Fellow, University of Miami
Dale McGowan, Ph.D., Executive Director, Foundation Beyond Belief
Rachel Alina Michaels, Columbia College Chicago
William R Murry, Unitarian Minister, Past President and Dean of Meadville Lombard Theological School
Joe Nickell, Ph.D, author, Senior Research Fellow, Committee for Skeptical Inquiry
Terry O'Neill, President, National Organization for Women (NOW)
Vincent Parr, Ph.D., clinical psychologist, Albert Ellis Institute
Steven Pinker, Harvard College Professor and Johnstone Family Professor of Psychology, Harvard University
Anthony B. Pinn, professor, Rice University
Howard Radest, Former Head, Ethical Culture Schools
James Randi, Founder, James Randi Educational Foundation
Patricia Schroeder, Former Member of House of Representatives
Elliott Sober, Hans Reichenbach Professor of Philosophy, University of Wisconsin
Jerome Stone, professor emeritus, William Rainey Harper College
John Sutter, President, Democratic World Federalists
Robert B. Tapp, professor emeritus, University of Minnesota
Lionel Tiger, professor of Anthropology, Rutgers University
Toni Van Pelt, public policy activist
Carol Wintermute, Co-Dean, The Humanist Institute
Firmantes adicionales:
Connie Barlow, science writer and educator
David A. Bennett, rationalist
Jefferson T. Dorsey, Attorney specializing in capital defense, federal and state public defender (retired)
Stephen Ervin, Professor Emeritus of Zoology , California State University, Fresno
Bert Gasenbeek, University for Humanistics, Utrecht, the Netherlands
Paul Heffron, Ph.D, professional Musician
Steve Horn, Director of Public Library
Philip E. Johnson, Ph.D., Retired Teacher
Dwight Gilbert Jones, Humanist Philosopher
Katherine S. Kaiser, retired social worker
Thomas J. Moore III, Information Technology, Program/Project Manager
Chad M. Pawlenty, Industrial Plant Manager
David Rush, MD, Professor of Nutrition, Community Health, & Pediatrics (emeritus), Tufts University
David Schafer, President, HUUmanists Association (Unitarian Universalist Humanists)
Erich Vieth, Founder: Dangerous Intersection
Cookie Washburn, Landscaping Professional
Internacional:
Mona Abousenna, professor emeritus of English, Ain Shams University, Egypt
Mario Mendez Acosta, science writer, Mexico City, Mexico
Pieter V. Admiraal, M.D.,Ph.D., retired anesthesiologist, Netherlands
Floris van den Berg, philosopher, Utrecht University, Netherlands
Bill Cooke, Former President, Association of Rationalists and Humanists, New Zealand
Christopher diCarlo, Associate Academic Professor of Philosophy of Science and Ethics, University of Ontario Institute of Technology, Canada
Captain Paul Drouin, MM MNI, Lac-Beauport, Quebec, Canada
Stephanie Louise Fisher, PhD Student, Nottingham University, United Kingdom
Professor Christopher C. French, Goldsmiths, University of London, UK
Jan J. Hodes, Teacher of history and optician, Zutphen, the Netherlands
Leo Igwe, Instructor, Ibadan University, Nigeria
Valerii Kuvakin, Professor of Philosophy, Moscow State University
Stephen Law, Senior Lecturer in Philosophy, Heythrop College, University of London, UK
Dr. Gerd Lüdemann, Professor of History and Literature of Early Christianity, University of Göttingen, Germany
Manuel A. Paz-y-Mino, President, International Institute of Applied Philosophy, Peru
Radmila Nakarada, Professor and Director of Peace Studies, Faculty of Political Science, Belgrade, Serbia
Innaiah Narisetti, author and journalist, professor, Hydrabad University, India
Jean-Claude Pecker, Astronomy, Professeur honoraire au Collège de France
Amanda W. Peet, Associate Professor of Physics, University of Toronto, Canada
Alexander Razin, professor of philosophy, University of Moscow, Russia
Barbara Stanosz, retired professor of philosophy, Warsaw University, Poland
Svetozar Stojanovic, professor, University of Belgrade, Serbia
Mourad Wahba, founder, Afro-Asian Philosophy Association, Egypt
(Otros nombres se están agregando)
Si está Ud. de acuerdo con los principios centrales de la Declaración neo‑humanista, por favor agregue su nombre y su profesión o institución. (Las instituciones se citan aquí solamente por identificación.) Se hace por mandar su correo electrónico a: paulkurtz@aol.com
APÉNDICE
ANTECEDENTES HISTÓRICOS
La Declaración neo-humanista de 2010 arriba escrita es el sexto documento de su ascendencia. Cinco manifiestos y declaraciones mayores se han expedido durante el siglo vigésimo. [1] Estos documents se firmaron por centenares de lideres de pensamiento y acción humanista por todas partes del mundo. Han sido traducidos a muchos idiomas. Los cinco primeros comprenden los años 1933 hasta 2000. Se expidieron para contestar los desafios y problemas especiales de sus propios tiempos. No obstante, hay principios y valores que aparecen en todos ellos. Como tal, estos valores y principios compartidos por los documentos constituyen un canon humanista, o por lo menos una delimitación del significado de humanismo.
Manifiesto humanista I se publicó en 1933. Principalmente fue firmado por Unitarios, mientras ellos defendían humanismo religioso liberal. El término «religioso» fue usado por el filósofo norteamericano John Dewey quien también firmo Manifiesto I. Dewey dijo que uno podría desarrollar un juego de inspiradores ideales y valores naturalistas que nos motivarián a acción, sin ser, empero, una religión sobrenaturalista. Manifiesto I deciá que «...humanistas religiosos consideran que el universo existe por sí mismo y que no fue creado...» y por eso los seres humanos son «una parte de la naturaleza.» «El humanismo afirma que la naturaleza del universo planteada por la ciencia moderna hace inaceptable cualquier garantía cósmica o sobrenatural de los valores humanos.» Humanistas religiosos afirmaron que «...humanismo religioso considera que la plena realización de la personalidad humana es el objeto de la vida del hombre...» Estos sentimientos se compartían por otros humanistas que no se quisieron considerar como «religiosos.» Muchos humanistas, como Sidney Hook y Corliss Lamont, impugnaban al «lenguaje de Dios.» Ellos optaron por humanismo no religioso. Manifiesto humanista I fue escrito durante la mayor intensidad de la Depresión Grande de los años 1930. Como tal, dijo que «la sociedad consumista y motivada por el lucro que existe actualmente se ha demostrado ser inadecuada» y que «Un orden económico cooperativo y socializado tiene que establecerse...» Esta provisión no perduró en subsiguientes versiones de manifiestos y declaraciones porque ellos permitían una variedad de sistemas económicos—libertario, democrática socialista, o sistemas mezclados.
Manifiesto humanista II (1973) apareció después de la Guerra Segunda Mundial, durante la guerra fria entre sociedades democráticas del oeste y países Marxista-Leninista-Maoistas, dos bloques involucrados en peligrosas controversias ideológicas. Mientras tanto se fundó la Organización de las Naciones Unidas, y muchos humanistas declarados desempeñaron papeles de liderazgo en sus días tempranos. [2]
Lo que fue único acerca del Manifiesto II era su reconocimiento que una nueva revolución moral se habia comenzado en muchas sociedades. Abiertamente defendía derechos humanos como el derecho a medios de anticoncepción, el derecho al aborto, el derecho a la libertad de expresión sexual entre adultos de consentimiento mutuo, el derecho al divorcio, y a la eutanasia—mientras religiosos conservadores oponían todos estos derechos. Manifiesto II defendía los derechos de la mujer y de minorías y pedía tolerancia para preferencias alternativas sexuales y otros estilos de vida. No eligió entre humanismo religioso o humanismo no religioso, reconociendo que la religión desempeñaba un papel significante en los Estados Unidos y en otros países. El Manifiesto II criticaba, sin embargo, dogmas y religiones autoritarias, y expresaba escepticismo sobre la salvación inmortal y también sobre la condenación eterna. Distintivamente, el Manifiesto II afirmaba una nueva ética humanística, una ética basada en la experiencia humana y no en la teología. Enfatizaba la importancia de la razón y la ciencia en la resolución de problemas humanos.
[1] (1) Manifiesto humanista I (1933); (2) Manifiesto humanista II (1973); (3) Declaración humanista secular (1980); (4) Una declaración de interdependencia: una nueva ética global (1988); y (5) Manifiesto humanista 2000 (2000)
[2] Se incluyen Sir Julian Huxley, primer director general de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia, y la Cultura (UNESCO); Lord Boyd Orr, primer director general de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO); y Brock Chisholm, primer director general de la Organización Mundial de la Salud (WHO).
Manifiesto humanista II (1973) afirmó los derechos de la persona individua como un valor básico del humanismo. Defendió las libertades civiles, democracia participativa, y la separación entre iglesia y estado. Deploraba la fragmentación de la humanidad por divisiones nacionalistas, instaba a la comunidad mundial que no recurra a la violencia, que planee cooperativamente acerca del uso de los recursos cada vez más escasos del planeta, y que controle el crecimiento excesivo de la población mundial. Dijo que los problemas de la economía global no se pueden resolver ningún país por sí solo, porque los problemas son planetarios en tamaño. También respondió a los ludistas de aquel entonces por decir que el crecimiento de la tecnología es «un elemento vital para el desarrollo y el progreso humano.» Respondiendoles a sociedades represivas totalitarias como la Unión Soviética, recomendó que «Debemos expandir las comunicaciones y los medios de transporte más allá de los límites territoriales.» Concluyó por advertir que la humanidad tiene que superar a los sistemas competitivas económicas y politíticas que dividen al mundo, y dijo que es necesario que «cada ser humano se convierta en la práctica como en lo ideal, a un ciudadano de la comunidad mundial.»
Firmaron el Manifiesto II centenares de lideres en pensamiento y acción humanistas. Recibió extensa cobertura en los medios internacionales; era noticia de primera plana en el New York Times, y aparecieron amplios artículos en los periódicos Le Monde, London Times y Pravda.
No anticipamos que incitaría el Manifiesto humanista II protestas tan fuertes por parte de religionistas conservadores; protestaron quizá porque ellos no alcanzaron a valorar sus contribuciones constructivas del manifiesto. Hoy en día muchos humanistas consideran que el Manifiesto humanista II mejor representa su actitud hacia la vida. Retrospectivamente, el Manifiesto humanista II criticaba también el islam, que en ese entonces se despertaba de su largos años de sueño dogmático. De hecho, el manifiesto respondía al fundamentalismo de todo tipo, y no importaba el género: cristiano, islámico, hinduísta, u otros.
Las protestas contra humanismo secular se intensificaron en los Estados Unidos al final de la década de los 1970, y tempranamente durante los 1980 porque sus críticos mantenían que el humanismo secular tenía una influencia desmesurada sobre los intelectuales, los medios, las universidades, las cortes, la política, y sobre instituciones liberales. Desafortunadamente nadie salió en defensa del humanismo secular en ese tiempo, ni siquiera por intentar definirlo. Por razón de eso, publicamos una Declaración humanista secular en 1980. La Declaración fue, en su turno, firmado por muchos intelectuales públicos y científicos.
La Declaración empezó por decir que «...humanismo secular es una fuerza vital en el mundo contemporáneo. Ahora está bajo ataque desmedido e injustificado.» Deploraba el hecho de que el mundo se enfrentaba una variedad de «tendencias anti-secularistas.» Esta Declaración quiso defender humanismo secular democrático por enfatizar ciertos principios claves. «El primer principio de humanismo secular democrático es su dedicación a la investigación libre.» Señaló que las libertades civiles, que no se respetan por países totalitarias comunistas, son de importancia vital para las democracias. Hizo destacar no solo la importancia de la separación entre el estado y la iglesia, sino entre la ideología oficial y el estado también. Declaró que el ideal de la libertad es el valor fundamental y vital para sociedades modernas democráticas.
Esta Declaración otra vez enfatizaba la centralidad de la ética humanista, una ética basada en inteligencia crítica y analítica, y no en suposiciones teológicas. Protestaba contra los esfuerzos por iglesia o por secta a imponer sus principios morales en la sociedad general. Enfatizaba el valor de la felicidad humana en el aquí y ahora sobre las antiguas revelaciones de salvación eterna. Mantenía que los seres humanos «pueden llevar vidas saludables y de importancia en servicio a sus compañeros... sin mandamientos religiosos y sin necesidad de recurrir al clero.»
Recomendó que «educación secular se debería cultivar en los niños y los adultos jovenes.» Hay que iterar de nuevo que no propugnaba la Declaración humanista secular ateísmo por sí. Claramente dijo que «humanistas seculares son escépticos en tanto a afirmaciones sobrenaturales,» pero agregó que «apreciamos el hecho de que la experiencia religiosa a veces da sentido a la vida de seres humanos,» aunque denegó que está arraigada en lo sobrenatural. Un principio clave de la Declaración humanista secular causando mucha polémica hasta hoy en día, especialmente considerando la existencia de «los nuevos ateos» es su oración: «Humanistas seculares podrían ser agnósticos, ateos, racionalistas, o escépticos;» y aunque deniegan «la aserción que existe algún propósito divino para el universo,» así humanismo secular no es sinónimo con ateísmo.
La Declaración humanista secular de 1980 sigue por deplorar «los ataques por los que no son secularistas en contra a la razón y a la ciencia.» En ese mismo entonces, cuando se publicó la Declaración, se alababa y avanzaba el creacionismo, y a la vez «la teoría de la evolución sufría pesados ataques por fundamentalistas religiosos.» La evolución es tan fundamental a la ciencia moderna que denegarla es ignorar a propósito la evidencia abundante que la apoya. La Declaración instaba que la educación debiera ser el método esencial para construir sociedades democráticas humanitarias, y que humanistas seculares tenían que «emprender un programa de larga duración de educación y aclaración pública concerniendo la relevancia del modo humanista secular de pensar para la condición humana.» «Afirmamos,» declaraba, «que podemos realizar un mundo más humanitaria...basado en los métodos de razón, tolerancia, compromiso, y la negociación de diferencias.» Concluyó por decir que «deploramos el crecimiento de credos intolerantes sectarianos que engendran odio.»
Leyendo hoy día esta Declaración retrospectivamente, parece claro que el humanismo secular no requiere al ateísmo como una condición previa necesaria. Secularismo implica tres ideas claves: (1) No es religioso, claramente; (2) Mantiene que valores humanos están arraigados en experiencia humana y en inteligencia crítica. Trae un énfasis en esta vida del aguí y del ahora, y no en ninguna salvación ni castigo en alguna vida en un supuesto porvenir; y (3) el término «secular» también refiere a la separación entre iglesia y estado. Aunque humanismo secular no es equivalente al ateísmo ni al agnosticismo, sin embargo es muy escéptico sobre afirmaciones sobrenaturales; y da vigor al criticismo escolar y científica de la Biblia y del Corán.
Un nuevo reto para el humanismo secular se ha revelado recientemente; algunos autores seculares han abogado por el «nuevo ateísmo.» Estos incluyen Richard Dawkins, Christopher Hitchens, Daniel Dennett, Sam Harris, y Victor Stenger. Insisten que hay suficiente evidencia para respaldar al ateísmo e instan que los humanistas seculares aboguen por la opinión que «Dios no existe,» mantengan que las religiones clásicas son falsas, que la gente que cree en ellas queda engañada, y que sus valores éticos de las religiones clásicas también son falsos. Los nuevos ateos han publicado varios libros que se han logrado vender muy bien. Han recibido mucha atención pública, lo que atrajó a algunos humanistas seculares quienes insisten que secular sí implica ateísmo (o agnosticismo).
Por una variedad de razones sometemos que está equivocada esta posición, porque distorsiona al humanismo secular y al humanismo en general. Afirmamos de nuevo que humanistas seculares: (a) son escépticos en tanto a afirmaciones sobrenaturales, (b) no piensan que hay evidencia suficiente para comprobar la existencia de Dios, (c) no creen evidenciales las afirmaciones históricas de revelación contenidas en la Biblia o en el Córan, (d) dicen que la ética ha de ser independiente de fundamentos teológicas, (e) no deben burlarse o ridiculizarse a los creyentes religiosos por sí, (f) han de examinar críticamente las muchas afirmaciones de las varias tradiciones religiosas con un ojo escéptico, (g) deben mantenerse listos para compartir diálogo y debate constructivo con los miembros de las comunidades religiosas (h) deben ser tolerantes, dignos, y respetuosos aunque estén profundamente en desacuerdo con colegas religiosas o adversarios, (i) han de siempre llevar un discurso civilizado y culto a pesar de que entretengan opiniones muy al contrario sobre fundamentos doctrinales, filosóficos, o teológicos.
Consciente de todo esto, propusimos una forma nueva del humanismo que no es, por sí, antireligioso, ni tampoco declaradamente ateo. Sometemos que hay una necesidad urgente para un nuevo humanismo en el mundo hoy; de ahí ofrecemos el Neo‑Humanismo. Esta forma de humanismo tiene dos componentes vitales en sus fundameto filosóficos. El primero enfatiza la necesidad de cultivar una apreciación por la ciencia y el razón. En términos concretos esto quiere decir desarrollar al «pensamiento crítico» y el uso del «método de inteligencia» o de los «métodos de la ciencia»; todas las hipótesis, las teorías, o las creencias se deben de comprobar, validar, confirmar o justificar por referir a evidencias y razones que apoyan la afirmación. El segundo componente vital del Neo‑Humanismo es la convicción de que los valores éticos son interrelacionados fuertemente con la experiencia humana; que son blancos para la evaluación crítica, y se pueden modificar en el curso de tales validaciones.
Es de importancia especial que los humanistas atraen una base más extensa de partidarios. Alrededor de 16% del pueblo norteamericano no tiene afiliación con ninguna iglesia, mezquita, o templo—la cifra aproxima 50 millones de personas—mientras solamente 2 ó 3 por ciento son ateos abiertamente declarados. Por consiguiente, el Neo‑Humanismo quisiera ofrecer su mensaje a un público más ancho y más, creemos, receptivo.
Los nuevos ateos ciertamente han desempeñado un papel importante en la sociedad contemporánea, porque han tenido la voluntad de cuestionar los fundamentos del teísmo, un tema que se ha considerado prohibido, verboten, hasta ahora. No debe uno ignorar el hecho que el viejo ateísmo hizo un fuerte impacto durante el siglo decimonoveno y el siglo vigésimo, en tanto de que se aliaba con Marxismo, incluyendo sus versiones totalitarias. De hecho, los comunistas al principio intentaron eradicar las instituciones religiosas de las sociedades en las cuales reinaron, y esto causó persecución extensa de gente creeyente.
Hay variedades en el no creer, y uno puede ser escéptico de afirmaciones religiosas, o hasta ser indiferente a credos religiosos, y aún así buscar una vida moral de integridad y además hacer contribuciones al bien común. Es definir demasiado angostamente intentar identificar al humanismo con ateísmo o aun con agnosticismo, porque uno puede rechazar el aliciente de salvación religiosa por otras razones. El punto clave del Neo‑Humanismo es su recomendación que adoptamos una agenda humanista positiva. Es la posición del naturalista científico quien empieza con la naturaleza y la vida comprendidas desde el perspectivo de la razón y la ciencia, sin el lastre innecesario de las religiones antiguas. La civilización contemporánea ha avanzado más allá que eso.
Hemos de afirmar de nuevo la viabilidad y la atracción del humanismo para el futuro de la humanidad. Esto se dijo claramente en el Manifiesto humanista de 2000:
«El humanismo es una perspectiva ética, científica y filosófica que ha cambiado el mundo. Su patrimonio comenzó a fraguarse con los filósofos y poetas de las antiguas Grecia y Roma, en la China de Confucio y con el movimiento Carvaka de la India clásica. Artistas, escritores, científicos y pensadores humanistas han dado forma a la edad moderna desde hace medio milenio. En realidad, el humanismo y el modernismo aparecen como sinónimos con mucha frecuencia, porque las ideas y valores humanistas expresan precisamente la renovada confianza en el poder de los seres humanos para resolver sus propios problemas y conquistar fronteras inexploradas.
El humanismo moderno eclosionó durante el Renacimiento. Contribuyó al desarrollo de la ciencia moderna. Durante la Ilustración hizo germinar nuevos ideales de justicia social e inspiró las revoluciones democráticas de nuestro tiempo. El humanismo ha colaborado en la construcción de una nueva perspectiva ética, que subraya los valores de la libertad y la felicidad, así como las virtudes de los derechos humanos universales.»
[Nosotros] «...creemos que el humanismo tiene mucho que ofrecer a la humanidad.... Muchas de las viejas tradiciones e ideas a las que la humanidad se ha adquerido han dejado de ser relevantes ante las realidades actuales y las oportunidades futuras. Necesitamos renovar el pensamiento, si queremos hacer frente a la sociedad global que está emergiendo ahora...»
Aquí hemos presentado una Declaración neo-humanista que incorpora los mejores aspectos del punto de vista humanista: es secular, personal, progresivo, y planetario en su manera de hacer frente a la realidad de hoy. Su intención es invitar diálogo y discusión con todos los sectores de la opinión pública a fin de avanzar a la causa de la humanidad.
Copyright © 2010 Paul Kurtz. Derechos reservados, 2010 Paul Kurtz. Se otorga permiso para compartir este material para propósitos educacionales no comerciales, dado que 1. ésta noticia aparece en los materiales impresos, 2. la versión completa del autor original se retiene, y 3. las copias no se alteran. Para diseminarlo de otra manera o para publicarlo se requiere autorización escrita por Paul Kurtz.
Traducido al español por Sr. Eric Adair Whitney, San Vicente de Chupaderos, Durango, México.
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